Dúos legendarios: Romeo y Julieta. La playa y la arena. Pastel y helado.
¡Rompiendo una mala combinación!
¿Cómo se hicieron tan amigas la diabetes y la hipertensión? Con el tiempo, la diabetes puede causar inflamación y daño a los vasos sanguíneos pequeños y los riñones. Estos cambios contribuyen a la hipertensión. Así que, conozcamos un poco mejor a estas mejores amigas.
Diabetes Impide que el cuerpo produzca suficiente insulina o la utilice adecuadamente, lo que resulta en un exceso de azúcar en el torrente sanguíneo. Con el tiempo, la diabetes también predispone a la insuficiencia renal y las enfermedades cardíacas. Se considera que una persona tiene diabetes cuando su nivel de A1C es del 6.5 % o superior.
HipertensiónLa presión arterial alta (PAH) hace que el corazón trabaje más para bombear sangre a todo el cuerpo. Si no se controla, puede causar accidentes cerebrovasculares, así como enfermedades renales y cardíacas. La presión arterial alta se define como una lectura constante de 140/90 o superior. Empiece a combatirla programando una revisión médica. Con un examen físico, su médico podrá evaluar su salud e informarle sobre las pruebas que debe hacerse. Esto le servirá de base para su plan de acción, si lo necesita.
El doble golpe: ¡Alimentación saludable y movimiento!
Cambiar tu estilo de vida es más fácil si empiezas poco a poco. Empieza con cambios saludables en tus hábitos alimenticios y añade una caminata de 10 minutos a tu actividad hoy mismo. Bajar de peso es un superhéroe para combatir esta mala combinación. Comer más sano y hacer más ejercicio durante el día puede tener un impacto drástico en tu salud. Y recuerda: cada pequeño cambio cuenta.