
Con agendas apretadas, un momento de tranquilidad a solas puede parecer un respiro bienvenido, pero cada vez más investigaciones demuestran que la soledad crónica puede tener efectos negativos tanto en nuestra salud mental como física. Afecciones como la obesidad o la diabetes son graves y generalizadas, pero varios estudios exhaustivos realizados en los últimos años han demostrado que los posibles efectos de la soledad en la salud general, como la depresión, las enfermedades cardíacas y el deterioro cognitivo, pueden suponer un riesgo aún mayor para la salud. Aunque la mayoría de los estudios sobre los efectos de la soledad se han centrado únicamente en personas mayores, un análisis de 70 estudios que incluyeron a 3.4 millones de personas de todas las edades reveló que la soledad alcanza su punto máximo en adolescentes y adultos jóvenes, y luego vuelve a aumentar a medida que las personas envejecen, hasta los ochenta años y más.
Un estudio reveló que los efectos de la soledad en la salud eran comparables a los riesgos asociados con el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y la obesidad. ¿Por qué? Estar en presencia física puede afectar nuestros niveles de cortisol, u hormonas del estrés. Estar socialmente conectado con otros también puede tener un papel protector, animándonos a adoptar hábitos alimenticios saludables o a participar en actividades placenteras, a la vez que evitamos comportamientos negativos como ver demasiada televisión.
Claro que casi todos podemos sentirnos solos de vez en cuando, pero la soledad persistente es motivo de preocupación. En nuestro mundo acelerado, muchos factores contribuyen a la soledad, como sentirse abrumado, tener horarios de sueño irregulares o limitaciones físicas que impiden socializar. Además, aunque hay más oportunidades que nunca para conectar electrónicamente, las redes sociales suelen ofrecer conexiones superficiales que pueden aislar, lo que provoca que muchas personas se acostumbren a interactuar con el mundo únicamente a través de una pantalla.
La soledad puede hacerte sentir abrumado e indefenso, pero hay pequeños pasos que puedes dar para conectarte con los demás.
Tranquiliza tu mente durmiendo
Desarrollar un patrón de sueño regular (de 7 a 9 horas por noche) puede reducir los niveles de estrés, lo que puede ayudarle a sentirse menos ansioso a la hora de conectarse con los demás.
Extiende la mano lentamente
Reunirse con un amigo para caminar, ir al cine o cenar es una manera fácil de socializar de manera significativa y le brinda la oportunidad de fortalecer conexiones y compartir sus pensamientos.
Prueba un nuevo pasatiempo
Participar en una actividad en un entorno grupal, como un grupo de tejido o una clase de cocina, te permite hacer algo que disfrutas y al mismo tiempo interactuar con personas con intereses similares.
Considere ser voluntario
Contribuir con una habilidad o tiempo a una causa valiosa es una excelente manera de aclarar tus pensamientos, ayudar a otros y generar un impacto en tu comunidad.
Fuentes: WebMD, Heart (BMJ Journals)