El secreto para estar más sano con la edad

La vida pasa volando, pero nunca es tarde para empezar a cuidarte mejor. Con agendas apretadas y listas interminables de tareas, encontrar un equilibrio saludable puede resultar difícil, pero no necesitas cambiar tu vida por completo. Pequeños cambios en tu rutina diaria pueden marcar una gran diferencia en cómo te sientes.

No se trata de la infinidad de productos que prometen "rejuvenecer". No necesitas un montón de pastillas y pociones para sentirte en tu mejor momento. Cuando te centras en comer bien, hacer ejercicio a diario y cuidar tu salud mental y emocional, te brindas herramientas poderosas para lograr un cambio significativo.

¡Dale un nuevo aire a tu rutina de salud!

Empecemos por la cocina.

Quizás hayas oído decir que la nevera es el nuevo botiquín, y hay algo de cierto en ello. Llenarla de alimentos que te den energía, concentración y vitalidad puede marcar la diferencia. Y no te preocupes, no tienes que tirar todo. Empieza por añadir algunos alimentos básicos más saludables a tu lista de la compra.

Hoja de referencia rápida para la lista de la compra

Elige tu proteína: Elige pollo o pavo magro y opciones de pescado graso rico en omega-3 como el salmón y el atún. ¿Sigues una dieta basada en plantas? No todas las opciones son ricas en nutrientes. Opta por huevos, soja, tempeh y legumbres como garbanzos y frijoles negros.

Llénate de fruta: Abastecerse de cítricos, manzanas y arándanos, moras y frambuesas, perfectas para picar entre horas.

Relájate: Abastecerse de brócoli, zanahorias, batatas y cualquier verdura de hoja verde que le guste, todos ricos en fibra, son excelentes opciones. La col rizada, la lechuga romana, la berza y ​​la rúcula están repletas de sabor y beneficios. ¿No encuentras lo que necesitas esta temporada? Las frutas y verduras congeladas se conservan en su punto óptimo de frescura y pueden ayudarte a añadir variedad o a complementar tus comidas rápidamente.

Opta por los cereales integrales: Sustituye el arroz blanco y la pasta por arroz integral y cereales nutritivos como la quinoa y la cebada.

Consejo de expertos:

Intenta hacer la mayor parte de tus compras en el perímetro exterior del supermercado; ahí es donde suelen estar las frutas, verduras, carnes y lácteos frescos. Los alimentos procesados ​​suelen estar en los pasillos centrales.

Por supuesto, nada está totalmente prohibido, pero tener un mapa mental de dónde se encuentran tus alimentos saludables habituales puede ayudarte a centrarte en lo bueno y a reducir esos "atracciones impulsivas".

Muévanse.

Si eres principiante en el ejercicio, o si estás retomándolo poco a poco, empieza con calma. Comenzar suavemente te ayudará a descubrir qué te gusta y permitirá que tu cuerpo se adapte a un ritmo adecuado. Es una excelente manera de alcanzar tus objetivos sin riesgo de lesiones.

Comienza con una simple caminata diaria. Usa una cinta de correr o una esterilla para caminar, o aprovecha el buen tiempo y da un paseo por tu barrio o un parque cercano. Y los días que tengas más energía, cambia de rutina con un entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT) o un circuito de ejercicios rápido para activar tu ritmo cardíaco.

El entrenamiento de fuerza también es beneficioso. Usar pesas, bandas de resistencia o incluso tu propio peso corporal puede ayudarte a desarrollar músculo y mantenerte fuerte. Y para mantener el equilibrio, intenta estirar antes de dormir: es una forma relajante de desconectar y favorecer la flexibilidad.

Consejo de expertos:

Controla tu progreso. Si sientes que te esfuerzas pero no ves resultados, usar un monitor de actividad física puede ser de gran ayuda. Puedes establecer metas, anotar lo que comes y registrar tus entrenamientos o actividad diaria. Aunque los cambios parezcan lentos, tener todo anotado te da una prueba tangible de que estás avanzando, lo cual puede ser muy motivador.

Haz del autocuidado una prioridad.

Ya has oído hablar mucho del autocuidado. Pero cuidarse es realmente importante. Y no se trata solo de baños de burbujas o una taza de té. El verdadero autocuidado consiste en hacer cosas que te ayuden a sentirte descansado, apoyado y con la mente en equilibrio.

Duerma bien. Cada persona es diferente, pero mantener una rutina de sueño constante puede hacer que tu día sea más llevadero. Intenta acostarte y levantarte a la misma hora todos los días para mantener la mente despejada y la energía estable.

Tomar descansos. Tomarse pequeñas pausas a lo largo del día puede ser muy beneficioso. Ya sea una meditación de un minuto, un estiramiento rápido o un breve paseo, tomarse un respiro ayuda a aliviar la tensión y permite retomar las tareas con la mente más despejada.

No dudes en contactarnos cuando necesites ayuda. No siempre es fácil pedir ayuda, pero a veces hablar con alguien es justo lo que necesitas. Un amigo de confianza, un consejero, un terapeuta, un psiquiatra o un trabajador social pueden ser de gran ayuda cuando las cosas se ponen difíciles o confusas.

Mantente sociable.

¡Es hora de salir del modo hibernación! Con gran parte de nuestra vida transcurriendo en línea, no sorprende que la soledad esté en aumento. Mantenerse conectado con amigos, familiares y la comunidad es fundamental para el bienestar.

Anímate a apuntarte a un curso o a colaborar como voluntario con algún grupo que te interese. Es una forma divertida de conocer gente con intereses similares y de estar al tanto de lo que ocurre en tu comunidad. Y la constancia es fundamental. Ya sea planear cenas con amigos, llamar a la familia semanalmente o simplemente preguntar cómo está un vecino, los pequeños gestos de conexión suman.

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